viernes, 8 de mayo de 2009

La ruta de la flota de Indias

El articulo ha sido creado dentro del marco de coraboración con el blog Bartomeus, teniendo como especial objetivo la creación de un mapa que refleje la ruta utilizada por la flota de Indias y algunos hechos relevantes.

Las flotas de Indias fueron el mecanismo de funcionamiento del monopolio comercial español en América y constituyó todo el comercio y navegación de España con América. Se configuraron en 1561 y subsistieron hasta 1778, año en que se suprimieron definitivamente.


Ver Ruta Flota de las Indias en un mapa más grande

Se diferenciaron dos flotas. La que iba a México, cuyo destino final era el puerto de Veracruz, debía zarpar de España en el mes de abril y se le llamó la Flota de la Nueva España. La destinada a Tierrafirme, cuyo terminal era Nombre de Dios -sustituido luego por Portobelo-, tenía que partir en el mes de agosto y tenía por nombre Flota de los Galeones. Algunas veces navegaron juntas La Flota y Los Galeones, pero cada una de ellas manteniendo su personalidad y mando.

Cuando la flota abandonaba el litoral peninsular y empezaba su singladura por el llamado Mar de las Yeguas, que era parte del océano existente entre San Lúcar y Canarias. Se cubría en unos diez o doce días, dependiendo de las condiciones del mar. En cabeza iba la Capitana, con estandarte izado en el mayor. Luego, los mercantes. Cerrando la formación, la Almiranta, con insignia izada en el mástil de popa. Los restantes buques de guerra iban a barlovento de los mercantes, para aproximarse a ellos rápidamente en caso de ataque.

Desde Canarias la flota se adentraba en el denominado Mar de las Damas, porque se decía que hasta las mujeres podían gobernar allí las embarcaciones, dadas las condiciones ideales de navegación. Esto era posible por los vientos alisios del hemisferio norte que soplan de manera relativamente constante en verano y menos en invierno. Circulan desde los 30-35º hasta los trópicos, de nordeste a sudoeste, debido al movimiento de rotación de la tierra y empujan de manera constante las naves desde las islas Canarias hacia las regiones tropicales del nuevo continente. Los vientos alisios son cálidos, constantes, secos y soplan a unos 20 kms hora. Llegando al Trópico de Cáncer a partir de Agosto las expediciones corrían el riesgo de encontrarse con los huracanes tropicales, masas de nubes que formándose a la altura de Cabo Verde seguían en ruta hacía las Antillas descargando tormentas devastadoras.


El viaje por el atlántico se hacía entonces más monótono, acompañado del interminable crujir de las arboladuras y el rechinar de los cables. A veces se ordenaban zafarranchos de combate para tener entrenada a la tropa y marinería frente a un posible ataque enemigo, y esto era quizá lo único que rompía el tedio. La única distracción a bordo eran los oficios religiosos a los que tenían que acudir todos. Los pasajeros no podían jugar ni blasfemar. Se daba la comida dos veces al día. Los pajes la servían a los pasajeros. Al principio no era mala pues constaba de carne, verduras y frutas, pero se acababan pronto y empezaban las legumbres para terminar en la sempiterna dieta de tasajo, miel, queso y aceitunas. La marinería comía casi exclusivamente tasajo.

El Mar de las Damas se atravesaba en un mes, al cabo del cual se alcanzaba usualmente la isla Dominica, donde se hacía una pequeña escala. Se bajaba a tierra y se hacían grandes comilonas. Quienes iban a América por primera vez contemplaban asombrados a los habitantes, el paisaje, etcétera. La recalada era breve, pues había que proseguir para Veracruz o para Nombre de Dios, y esto representaba otro mes más de viaje.

La flota de la Nueva España enfilaba desde la Dominica hacia Veracruz. Por el camino se iban desprendiendo de la misma los buques con destino a Honduras, Puerto Rico, Santo Domingo y Cuba. La flota de Los Galeones por su parte ponía rumbo a Cartagena, dejando en la travesía algunos mercantes que se dirigían a Margarita, La Guaira, Maracaibo y Riohacha. En Cartagena se hacía una larga escala de dos semanas, pues era necesario descargar la mercancía destinada al Nuevo Reino de Granada, que usualmente representaba el 25 % de toda la que se llevaba a Tierrafirme. Luego se proseguía a Nombre de Dios, que era el verdadero terminal.

Una vez realizada la negociación, los mercantes de ambas flotas, la de Nueva España y la de Tierrafirme, debían dirigirse hacia La Habana, donde les esperaban los buques de guerra de escolta. Desde allí se emprendía el viaje de regreso a España.

Desde La Habana se dirigían al peligroso Canal de la Bahama. Pasado el canal y con la ayuda de los vientos templados del hemisferio norte, las Corrientes del Golfo y el Anticiclón del Atlántico se desplazaban hacia el norte hasta llegar a la altura de las islas Azores a 39 º norte donde el peligro corsario y pirata aumentaba. A veces se enviaban buques de guerra de refuerzo a estas islas, para esperar la llegada de las flotas. Desde las Azores se dirigían a Portugal. No era rara una recalada en el Algarve para descargar el contrabando. Finalmente se alcanzaba el suroeste español y por último a San Lúcar, desde donde los galeones comenzaban a remontar con dificultad el Guadalquivir para llegar al puerto fluvial de Sevilla. El aumento del tonelaje de los buques fue convirtiendo a Sevilla en un puerto inútil para el comercio indiano, ya que impedía la subida por la barra del Guadalquivir. En 1680 se decidió que los galeones partieran y llegaran a Cádiz, puerto que tenía mejores condiciones para esta negociación atlántica.

La amenaza de las potencias coloniales rivales aumentó cuando estas pudieron establecer bases en el Caribe. Inglaterra ocupó San Cristóbal y Nieves en 1624, y Holanda Curasao en 1634. La flota de 1628 fue capturada por el holandés Piet Hein en la batalla de la Bahía de Matanzas, y las de 1656 y 1657 fueron capturadas por los ingleses Richard Stayner y Robert Blake durante la guerra anglo-española. La de 1702 fue destruida durante la Batalla de Rande.

A pesar de la percepción general de que muchos galeones españoles fueron capturados por piratas o corsarios, lo cierto es que en más de 250 años de servicio, las pérdidas por ataques fueron mínimas y puede calificarse así a la Flota de Indias como una de las operaciones navales más exitosas de la historia.

La última Flota de Indias zarpó en 1776. En la década de 1780, España abrió las colonias al mercado libre.


Enlaces de interés:

Histamar: Información detallada sobre la flota de Indias.

Documentos Históricos: Relación de lo sucedido a la Armada de su Majestad con la Inglaterra sobre las Islas del Cuervo al recoger la flota de la Indias


Fuentes: Wikipedia, www.almendron.com